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Cuántica y Creación

LA CUANTICA Y LA CREACION.

MI CUESTIÓN DE HOY versa sobre el importante libro  “EL GRAN DISEÑO” (Editorial Planeta Colombiana S. A. Bogotá, Noviembre 2010) que nos han hecho el favor de escribir Stephen Hawking y Leonard Mlodinov.

Original en Inglés: “The grand design”.

Me parece de mucho mérito que dos personas de esa categoría científica, se tomen la molestia de llevarnos de la mano a quienes de otra forma solo podríamos adquirir nociones muy fraccionadas sobre el tema. Con paciencia que creo admirable nos inician en lo básico del mundo  de  la cuántica, indispensable para entender lo último sobre el universo o sea sobre todos nosotros. Leyendo he sentido el mismo afecto e interés que cuando miraba  el programa Cosmos con que Carl Sagan nos informaba a los legos sobre lo que estaba ocurriendo en la exploración del espacio. En el caso que trato, nos ponen magistralmente en bandeja lo elemental de un tema muy profundo, condensado en un libro escrito con especial gentileza. Además, con honestidad científica. Pues si bien tienen un fin, que es proponer una alternativa a Dios en cuanto  autor de la creación,  sin inconveniente mencionan hechos o conceptos de diferentes autores que podrían refutar lo que proponen.

Curiosamente, aún en este magnífico compendio hay detalles, insignificantes tal vez, pero sorprendentes, que no puedo menos que atreverme a mencionar a pesar de mi insuficiencia en el tema. 

Por ejemplo: se refieren con nombre propio en la página 129 a una teoría supuestamente tratada en el capítulo III que  en realidad no pude encontrar en dicho capítulo porque está en el IV.

O expresan en la página 11 que “la filosofía ha muerto”.

Bueno, dependerá de lo que uno considere que quiere decir “Filosofía”. Si algo sabemos hoy  es que pocas afirmaciones pueden darse como absolutas o inmodificables. Pero por ejemplo, fue un  filósofo quien con dos mil años de anticipación  raciocinó la posibilidad de que hubiera átomos.  Es verdad que algunos filósofos pueden haber desprestigiado la filosofía estudiando sus raciocinios más con el deseo que con la evidencia y aseverando  muchas cosas que resultaron ser totalmente equivocadas. Pero si a eso vamos, también se han dicho otras  de supuesto carácter experimental  científico que luego resultaron falsas, sin que se pueda decir por eso que la ciencia ha muerto. Simplemente en ambos casos, “errare humanum est”.

La filosofía es la ciencia, o quizás el arte  o digamos la actividad de raciocinar. En este sentido comparte procedimiento con las matemáticas y por ello en muchos momentos las dos convergen y hasta se confunden.  Filosofaron, tanto Demócrito y otros que vislumbraron los átomos milenios antes de que se los pudiera demostrar, como Dalton y otros que demostraron matemáticamente su existencia. Apenas ayer nos presentaron la teoría de la supergravedad sugiriendo que  seguramente encontraríamos maneras de demostrar las partículas elementales que neutralizan los quarks y los fotones, puesto que un raciocinio adecuado indicaba  que debían existir. Y en efecto, ya se las está encontrando. La diferencia es que hace dos mil años no podían sospechar cómo demostrar experimentalmente los átomos en tanto que ahora esperamos que sin mucha demora el gran colisionador de hadrones de Ginebra permita demostrar exahustivamante  las mencionadas partículas.  

Otra curiosidad: en la  página 187 se comenta  que ya Darwin probó que Dios no tenía nada que ver con la evolución. Habría demasiado que decir a este respecto. Pero uno esperaría tales expresiones en personas que todavía creen que la biblia sostiene que todo fue creado tal cual lo vemos ahora. Y por consiguiente creen que al demostrarse que todo es producto de la evolución, queda demostrado que Dios no existe. O sea personas que tienen un concepto muy superficial y erróneo sobre la Biblia. Verlo  expresado de repente en un libro de este calibre, me sorprende. 

Mencionadas las curiosidades anteriores de poco valor en lo esencial de mi propósito, reitero que  creo que debemos considerarnos en deuda con los autores por la ayuda que nos prestan a quienes no estamos debidamente conectados con las matemáticas y demás ciencias o actividades afines. Incluida la de la Filosofía.

Desde luego HOY lo que yo quiero abordar es lo propuesto en el libro:   que las ciencias cuánticas nos resuelven el dilema de si Dios es o no es necesario. Y lo hacen demostrando que no lo es.

Para empezar a demostrar lo que afirman, los  autores hacen  notar que los humanos hemos tenido en diferentes épocas diferentes concepciones míticas sobre la forma como el creador o los creadores hicieron el universo. Consideran que  esto es una muestra de nuestra tendencia a explicar con fantasías lo que no podemos entender.  La diversidad de los relatos reforzaría este concepto y por ende también el  de que Dios no es científicamente necesario para explicar el origen del universo. Y debilitaría lo que sostienen las religiones al respecto. Igual ocurre, según los autores, con los errores interpretativos de diferentes filósofos religiosos. 

Debo repetir que no veo por qué no se piensa entonces también que los errores científicos  presentados por eminentes profesores y aceptados por largos años demuestran que la ciencia es  una quimera.  A mí por el contrario, lo que me llama la atención en estas concepciones culturales o supuestos mitos basados en lo sobrenatural, es la unidad existente  en el sentido de que la gran mayoría de ellos  buscó, desde el principio, para  explicar  lo que existe, un  Dios o unos dioses para quienes el tiempo y el espacio son diferentes a como nosotros los percibimos. Y esto mucho antes de que la teoría de la relatividad y ahora la cuántica nos hayan ido desvelando la flexibilidad que debemos tener al referirnos a los conceptos de tiempo y espacio. ¿Por qué no se les ocurrió, como a otras culturas menos sofisticadas,  que algunos desconocidos y poderosos vecinos o grandes animales, con los que coexistían, eran los creadores? ¿O mejor y más fácil aún, que las cosas simplemente se iban presentando por sí solas día a día? ¿Por qué mientras más se civilizaban,  más refinaban sus mitos incluyendo  precisamente seres que viven en otro espacio-tiempo, tal cual nuestras más modernas teorías científicas esbozadas precisamente en el libro de que estamos hablando van indicando que puede ocurrir ? ¿Por qué una de las más modernas versiones religiosas, la de La biblia, tiene tantas aproximaciones a lo que la ciencia nos ha ido mostrando, por ejemplo  el big-bang (hágase la luz) y el orden de aparición de los seres vivos (primero las aguas, después los vegetales, después los animales)? ¿Qué tiene de raro que los hombres primitivos dieran una explicación sobrenatural más primitiva y los que van progresando vayan dando una más real? O en realidad sí lo tiene, porque ellos  no estaban en contacto  directo unos con otros a medida que iban exponiendo sus “conclusiones”.  Que sin embargo presentan  una misteriosa unidad entre sí: La existencia de seres que saben mucho más que nosotros sobre otros mundos y sobre un espacio-tiempo que ahora por fin la ciencia comienza a ayudarnos a reconocer como posibles. Y también la necesidad de que alguien superior a ellos  creara y diseñara los procesos y las reglas que los rigen.

Antes de continuar con los argumentos expresados en el libro debo comentar que muchos,  sobre todo legos,  tratan de presentar la cuántica como una ciencia totalmente nueva que da al traste con las físicas anteriores, las cuales  consideran obsoletas o en vía de extinción.  Un conocimiento un poco menos superficial y desde luego el libro en cuestión ponen las cosas en su punto.  La cuántica es el resultado de observaciones sobre lo existente que  no se habían podido detectar previamente. Pienso yo que aprendimos sobre Astronomía mucho antes que sobre bacteriología porque es más fácil ver (estudiar) los astros que las bacterias. Ya con estas últimas aprendimos que hay cosas que son ciertas aun cuando no las veamos con nuestros ojos. (El primero a quien Pasteur le dijo que miles de seres invisibles eran los causantes de la fermentación o de la rabia, debió morirse de la risa). Y aprendimos sobre la microbiología antes que sobre los átomos porque es más fácil ver las bacterias  que éstos. Y sobre la cuántica (nanología)  después que sobre los átomos  porque solamente cuando conocimos estos últimos  pudimos colegir ciertas cosas. Cosas  que  ahora somos capaces de detectar y nos van descubriendo reglas nuevas. Observemos sin embargo que  es por las leyes conocidas que se  han ido  descubriendo las nuevas. En muchos casos, es verdad, demostrando errores graves en lo que se creía, o se  raciocinaba, o mejor dicho se filosofaba. Sabemos ahora que quizás algunas partículas no serán vistas  jamás pero podemos observar sus consecuencias por medio de experimentos. ¿Será exacto decir que no las veremos jamás? Los átomos se intuyeron casi tres mil años antes de verse y las partículas elementales subatómicas decenas de años antes de ver algunas. Pero de todas formas las leyes anteriores siguen siendo válidas para los objetos y situaciones en que la experimentación  ha demostrado que  rigen. A medida que se descubren nuevos componentes y sus formas de aglomerarse, aparecen nuevas y más sorprendentes leyes físicas y a veces hay que modificar o desechar  algunas existentes. Pero ello  no quiere decir que  todo necesita comenzar de cero. La cuántica es  simplemente la continuación y perfeccionamiento de nuestro aprendizaje, que probablemente en algún momento culminará. Como dicen los autores en la página 134: “Las diferentes teorías son simplemente aproximaciones de una teoría más general, cada una de ellas válida en diferentes situaciones.”

En este campo a mí lo que me impresiona es cómo los principales secretos sobre nuestro universo y nuestra existencia se van revelando a medida que vamos descubriendo sus componentes más diminutos. Y cómo estos secretos se ajustan a cosas que nos enseñaron a nosotros y a los de otras religiones mucho antes de que nuestra ciencia lo dijera: El universo que conocemos tuvo un principio ( big-bang) y tendrá un fin (¿gran colapso?).   Y lo más nuevo, que nos ilustra magistralmente el libro de Hawking  y Mlodinov:  La cuántica demuestra que puede haber muchos otros universos con dimensiones de tiempo y espacio muy distintas de las que conocemos; podría haber muchos seres diferentes de nosotros en universos que no podemos percibir. Hombre, ya había oído yo hablar de otro mundo, de ángeles, de demonios y demás. Perdóneseme si como en el caso de los llamados mitos de la creación no les exijo demasiado rigor científico a los que lo expresaron hace muchísimos años. Eran hombres menos ilustrados que los científicos, incluidos los primeros científicos,  que empezaron a notar hechos como que los astros y la tierra giraban o que la tierra no era plana. Por cierto, teorías que también  han tenido que ser debidamente corregidas y precisadas. El que primero comprobó que la tierra era redonda pensó que estaba en Asia, no en América.  

En fin, espero no molestar demasiado a nadie si me alegra que vayamos comprobando cosas en las que muchos hemos creído desde niños. Hablo de lo sustancial, no de las supersticiones ni de los seres supuestamente pendientes de nosotros  para castigarnos o para hacernos  ganar el próximo partido de foot-ball. Aun cuando tampoco niego que de repente podrían hacer esto también.

Bueno, (prometo  dedicarme definitivamente a lo que vine) los autores del libro expresan como aserto final que la teoría M, demostrada ya parcialmente con algunos experimentos  sobre probabilidades cuánticas, explica por si sola la creación del universo, incluidos  todos nosotros, por evolución de probabilidades, sin necesidad de que un ser superior dirigiera las cosas hacia tal fin. Para que entendamos mejor, ilustran las cosas con ejemplos como el “Juego de la vida” genialmente inventado en 1970 por John Conway, joven matemático de Cambridge. Si, el mismo Cambridge donde enseñaba Newton. En este juego hay cuadraditos vivos y cuadraditos muertos. Estableciendo ciertas reglas sencillas para la supervivencia, reproducción y muerte de estos cuadraditos, se puede observar que al seguirlas, ellos mismos van creando patrones que pueden llegar a ser muy complicados y garantizar  la permanencia del sistema.

Pero,  desde luego este juego necesitó quien lo diseñara y le hiciera las reglas. ¿Cómo podemos  entonces tenerlo como ejemplo de que las del juego de la cuántica aparecieron por sí solas? Y si el señor Conway decidiera cambiar las reglas qué pasaría? Ni para qué especular con el hecho de que los cuadraditos de Conway no tienen la alternativa de tomar, según su voluntad, caminos que implicarían en cada caso diferentes aplicaciones de las reglas, que es lo que los filósofos han llamado el libre albedrío. Esto ya nos llevaría al argumento de qué tan especiales somos dentro de la creación, es decir si para el creador somos seres importantes o solamente cuadraditos. Para empezar yo haría notar que a unas entidades les dio  más capacidad que a otras para usar el libre albedrío e influenciar sus destinos. Los humanos más que los animales. Por supuesto, éstos más que las sustancias.

Ahora bien: en la página 183 los autores nos mencionan que la ciencia ha ido demostrando que “si no fuera por una serie de intrigantes coincidencias en los detalles precisos de las leyes físicas,  parece que no hubieran podido llegar a existir ni los humanos ni formas de vida semejantes a las que conocemos.” Sin embargo en la página 194 advierten que si se acepta que todo esto es obra de un Dios habría que preguntarse quién creó a Dios o aceptar que Dios no necesita ser creado.  (Nada nuevo en esto para los creyentes). Luego en un  corto espacio indican que el universo, según las leyes cuánticas y como cualquier partícula cuántica, tiene muchísimas posibilidades de formarse de maneras diferentes. De estas solamente conocemos el universo que podemos percibir. Los autores en mención aceptan que todos los componentes de éste han tenido que ser creados porque su energía tiene que ser igual a cero.  Y que aparezcan  componentes sacados de la nada implicaría energía positiva que alteraría su estabilidad, lo cual es imposible. Pero agregan que ahora se sabe que hay una energía gravitatoria negativa, ya mencionada por Einstein, que podría compensar esto. No a nivel de tamaños que vayan desde quarks hasta galaxias, (¿menudo rango eh?) pues antes de que se llegara a la compensación, la dicha fuerza de gravedad haría  colapsar los cuerpos en agujeros negros. Sin embargo JUNTANDO LAS TEORÍAS DE LA RELATIVIDAD Y DE LA CUÁNTICA EN LA TEORÍA M, según los autores se puede colegir que para tamaños mucho mayores, (el del universo en total) el tiempo y el espacio se mezclan y la gravedad curva el tiempo para que se parezca, digamos, al espacio redondo de la tierra, que no tiene principio ni fin. En esta situación  la energía gravitatoria negativa sí puede compensar sin problema la energía positiva de la materia que se cree de la nada. Pudiendo surgir así cuantos pequeñísimos universos permitan las posibilidades cuánticas según las sumas de Feynman, “de la manera descrita en el capítulo 6” (página 203),  que evolucionarían después  por medio de los procesos de big-bang y demás.

Pero para comenzar, en el capítulo 6, página 150, nos dicen que así como combinamos la TEORÍA CUANTICA y LA DE LA RELATIVIDAD GENERAL para deducir los detalles del big-bang, si queremos  ir más atrás y comprender el origen del universo debemos combinar lo que sabemos de LA RELATIVIDAD GENERAL con  lo que sabemos de LA TEORIA CUANTICA. Es decir, las mismas con las mismas.  Y en las páginas siguientes  se explica la mencionada curvatura de tiempo  con ejemplos que incluyen la afirmación que ya he mencionado de que solo gracias a increíbles coincidencias podemos existir. (Habría que preguntar: ¿Cómo surgieron y cómo se coordinaron estas coincidencias?). Y con otros ejemplos que se basan en objetos cuya aparición de la nada ciertamente no podría explicarse. ¿Cómo entonces aceptar que los universos sí pueden surgir super-comprimidos de la nada?

Tendríamos que pensar según esto, que un universo enorme,  está creando permanentemente un número indefinido de nano-universos que luego seguirán los pasos que nosotros dimos o muchísimos otros que casi ni nos podemos imaginar. Pero este enorme universo ¿cómo surgió? Es decir, quedamos en la misma situación que los autores cuestionan cuando se dice  que a Dios no lo creó nadie. Además con la respuesta imposible de que ese enorme universo, que necesitaba existir para que a su escala la gravedad pudiera curvar el tiempo y permitir que se produzcan universos de la nada, no fue creado. ¿O sea no existía? ¿O existía con la característica que dicen no podemos adjudicar a Dios, es decir existía sin haber sido creado? ¿Y además, coincidencialmente creó las increíbles coincidencias tan ingeniosas que han llevado a nuestra existencia?. Porque sobra decir que lo que  sostienen sobre este universo-dios es tan especulativo como lo que sostenemos sobre Dios los que creemos en él. O sea, no es algo comprobado irrefutablemente, como creen algunos ingenuos, sino raciocinado y convertido en teoría basada en otras teorías aún no demostradas y deducidas de hechos que apenas estamos comenzando a estudiar. Lo que quiero decir es que, hablando de especulaciones, la de los creyentes me parece bastante más racional que la de los no creyentes.  

En fin, lamentablemente me he quedado con la impresión de que en el aspecto de la necesidad o no de que haya un Dios creador, el libro no aporta nada nuevo. Si se llegara a demostrar bien  que en la creación del universo en que estamos tienen lugar las emocionantes circunstancias que han ido reportando los sabios cuánticos y vislumbran los partidarios de la teoría M, y ojalá se llegue, ello me parece más bien  una refrendación de lo sapientísimo del diseño de universos que se van desarrollando según  leyes creadas por quien sabemos, que de un universo-dios auto-existente y arropado por increíbles coincidencias. 

Así que  me quedaría con la frase de Schonborn, el cardenal arzobispo de Viena, gentilmente citada por el libro: “Actualmente (siglo XXI)………enfrentados a afirmaciones científicas…… (que intentan) eludir las evidencias abrumadoras de propósito y de diseño halladas en la ciencia moderna, la iglesia Católica defenderá todavía la naturaleza humana proclamando que el diseño inmanente de la naturaleza es real” (Página 185 del libroque tratamos) .

Leí alguna vez que respondiendo críticas sobre su libro, Stephen Hawking dijo: “Uno no puede probar que Dios no existe”; y hasta ahí creo que va de acuerdo con lo que el importante texto expone. Agregó  sin embargo para terminar: “Pero la ciencia hace a Dios innecesario”. Bueno, ahí si me parece que con el libro no puede respaldar tal afirmación. Es una expresión parecida a la de que “la filosofía ha muerto” que mencioné en un comienzo y que me recuerda la que usan personas de intelecto bastante menos preparado que el de Hawking cuando afirman que “los  filósofos tienen perdida la batalla  porque no son  científicos”. ¡Pero si la filosofía y la ciencia no tienen ninguna batalla! Ambas se  basan en lo racional. ¡El filósofo debe pensar como científico y el científico raciocinar como filósofo! Y esto no solamente implica experimentar para comprobar. Sino además  raciocinar para vislumbrar la verdad que luego se buscará  comprobar o para comprender lo que se va comprobando.

Carlos L. Vera Cristo

RESPUESTA A SADAPE

———- Mensaje reenviado ———-
De: Fernando Fernandez
Fecha: 4 de febrero de 2017, 14:59
Asunto:
Para: Gaston Bermudez <gastonabermudezv@gmail.com>
Gaston con un abrazo, te envío esta definición.

 

S A D A P E (Síndrome de Atención Deficiente  Activado Por la Edad  = Chochera)

 

Se me manifestó así:

 

Decido lavar el carro. Al ir al garaje, veo que hay correo en la mesa de la entrada. Decido revisar las cartas antes de lavar el carro.

 

Dejo las llaves del carro en la mesa, voy a tirar los sobres vacíos y las propagandas en la basura, y me doy cuenta de que está llena.

 

Decido dejar las cartas entre las que hay una factura en la mesita y sacar la bolsa de basura afuera.

 

Entonces pienso que, ya que voy afuera, puedo pagar la factura con un cheque en el banco que está a 200 metros de la casa.

 

Saco del bolsillo la chequera y veo que queda uno solo.

 

Decido ir al escritorio a buscar otra chequera y encuentro sobre la mesa la Coca-Cola que me estaba tomando

y se me había quedado olvidada.

 

Saco la lata para que no se vuelque sobre los papeles y me doy cuenta que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera.

 

Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la barra está sin agua.

 

Dejo la Coca-Cola sobre la barra y descubro los anteojos que estuve buscando toda la mañana.

 

Decido llevarlos a mi escritorio, y después poner agua a las flores.

 

Llevo los anteojos al escritorio. Lleno una jarra de agua en la cocina y, de repente, veo el control remoto del televisor.

 

A alguien se le olvidó en la mesa de la cocina. (Me acuerdo que anoche estuvimos buscándolo como locos).

 

Decido llevarlo a la sala, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a las flores.

 

Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo.

 

Por tanto, vuelvo a la cocina, dejo el control remoto sobre la mesa, y agarro unos trapos para secar el agua.

 

Voy hacia la sala tratando de acordarme qué es lo que quería hacer con estos trapos.

 

Al final de la tarde:

 

-el carro sigue sin lavar

 

-no pagué la factura

 

-el tarro de la basura está lleno

 

-hay una lata caliente de Coca Cola en la barra

 

-las flores siguen sin agua

 

-sigue habiendo un solo cheque en la chequera

 

-no consigo encontrar el control remoto de la tele, ni mis anteojos.

 

¡Y no tengo ni idea de dónde están las llaves del carro!

 

Me quedo pensando:

 

¿Cómo puede ser, que sin haber hecho nada en toda la tarde, esté tan cansado?

 

Hazme un favor, envía este mensaje a todos los que conozcas, porque no me acuerdo bien de a quién se lo mandé.!!

 

¡Y NO SE RÍAN, PORQUE SI AÚN  NO LES PASÓ, LES VA A PASAR!
Enviado desde mi iPhone

Carlos L Vera Cristo <veracristosan@gmail.com>
14:45 (Hace 2 horas.)
para Gaston

RESPUESTA A SADAPE.

Apreciado amigo Fernando Fernández:

He leido con cuidado su mensaje SADAPE y creo importante hacer algunas observaciones porque me parece que varios de los conceptos son bastante alejados de la realidad, como espero poder pasar a demostrarle en los párrafos siguientes.

     Por ejemplo, he conversado al respecto en varias ocasiones con el buen amigo Gastón Bermúdez, un individuo  simpatiquísimo con el que con frecuencia recordamos viejos tiempos y analizamos cosas de mucho interés en la región. En especial las épocas cuando el Norte de Santander fue campeón nacional de basket de mayores y de juveniles. Y no podemos evitar  estar de acuerdo en que quizás el nivel de nuestros equipos ha disminuido, porque no estamos ganando igual número de campeonatos. Sabemos que en ello hay diferentes factores que sería importante considerar. Por ejemplo, el aspecto de la nutrición.

       Esto de la nutrición podría ser debido al pésimo estado de nuestras carreteras que, como dice el galeno Ramírez Calderón,  impide a los pequeños productores llevar sus cosechas a los grandes mercados, causando escacés y la consiguiente carestía. Es verdad que nadie parece tener en cuenta el papel muy benéfico que las cooperativas podrían tener para solucionar esta lamentable situación. Siempre y cuando sean, desde luego, democráticas y honestas.

        Bueno, estimado Fernando, me temo que el tiempo no alcanza nunca para conversar las muchas cosas que quisiera analizar contigo y me parece que se me queda alguna por fuera, pero lamentablemente ya es hora de tomar mis remedios,

         Me complace mucho expresarte el agrado que me ha producido saludarte y espero que no se siga pasando el tiempo sin que tengamos oportunidad de intentar ayudar de nuevo a la humanidad con nuestras reflexiones. Affmo.,

Carlos L. Vera Cristo

MI CUESTION DE HOY

                                                    

                                                                                                            INTRODUCCIÓN AL BLOG:

CUESTION:

–Pregunta que se hace o propone para averiguar la verdad de algo, controvirtiéndolo.

–Punto o materia dudosos o discutibles.

–Problema que debe ser resuelto por métodos científicos.

–Oposición de términos lógicos o de razones respecto a un mismo tema, que exigen detenido estudio para resolverlos con acierto.

–Aquella que acalora los ánimos.

                Definiciones tomadas de diversos diccionarios.

 

HOY:

–El día presente.

–En el tiempo presente.

                 Definiciones tomadas de diversos diccionarios.

Es decir hoy, no ayer, ni mañana. No se trata de una fecha determinada, sino de HOY.

En la simpática hora de José Mota, Cadena 1 TVE, un desesperado vecino le preguntaba semanalmente cuándo le cumpliría cierta promesa y él siempre contestaba: ¡MAÑANA!. De igual manera, si alguien se molestara en preguntarme  en qué fechas de la semana o mes o año pienso ir escribiendo  MI CUESTIÓN DE HOY, debo responderle: HOY. Y pedirle por lo demás que se sirva disculparme. Al contrario de “mañana” que nunca llega, siempre llegará un momento en que mañana sea “hoy”. De manera que como puede comprenderse, mañana y hoy son casi la misma cosa.  (Ya sabemos hasta cuándo. Porque de ahí en adelante SÍ SERÁN LA MISMA COSA)

                                                      …………………………………………….

 MI CUESTION DE HOY–I -Septiembre 30, 2012.

¡Hola mundo!

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Happy blogging!

Qué propósito anima mi blog:

INTRODUCCIÓN AL BLOG:

CUESTION:

–Pregunta que se hace o propone para averiguar la verdad de algo, controvirtiéndolo.

–Punto o materia dudosos o discutibles.

–Problema que debe ser resuelto por métodos científicos.

–Oposición de términos lógicos o de razones respecto a un mismo tema, que exigen detenido estudio para resolverlos con acierto.

–Aquella que acalora los ánimos.

                Definiciones tomadas de diversos diccionarios.

 

HOY:

–El día presente.

–En el tiempo presente.

                 Definiciones tomadas de diversos diccionarios.

Es decir hoy, no ayer, ni mañana. No se trata de una fecha determinada, sino de HOY.

En la simpática hora de José Mota, Cadena 1 TVE, un desesperado vecino le preguntaba semanalmente cuándo le cumpliría cierta promesa y él siempre contestaba: ¡MAÑANA!. De igual manera, si alguien se molestara en preguntarme  en qué fechas de la semana o mes o año pienso ir escribiendo  MI CUESTIÓN DE HOY, debo responderle: HOY. Y pedirle por lo demás que se sirva disculparme. Al contrario de “mañana” que nunca llega, siempre llegará un momento en que mañana sea “hoy”. De manera que como puede comprenderse, mañana y hoy son casi la misma cosa.  (Ya sabemos hasta cuándo. Porque de ahí en adelante SÍ SERÁN LA MISMA COSA)

Lo que yo pretendo es comentar algunas cosas que me parecen de sumo interés HOY. Unas veces porque me parezca muy rara la forma en que muchos las están viendo. Pero otras veces también porque me parezca muy cuerda la forma como se están viendo. Siempre expresando mi propio enfoque, desde luego.